¿Sabías que existe una relación directa entre la ansiedad y la alimentación? Son numerosas las investigaciones que han explorado a fondo esta cuestión, y en este artículo nos hemos propuesto compartir contigo las conclusiones más importantes.
Además, te hablamos del ‘mood food’ (comida de la felicidad), una tendencia de origen japonés que nos invita a comer alimentos que contengan nutrientes beneficiosos para nuestro estado de ánimo.
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¿Cómo nos afecta la ansiedad?
Seguro que te ha ocurrido alguna vez, pues según datos del Ministerio de Sanidad, la ansiedad es el problema más frecuente vinculado a la salud mental, llegando a afectar al 6,7% de la población. Y, aunque a cada persona le afecta de manera diferente, estos son sus síntomas más comunes:
- Sentirse atrapado.
- Cansancio e irritabilidad.
- Problemas de concentración.
- Tener pensamientos en bucle.
- Tensión o, incluso, dolor muscular.
- Dificultad para dormir.
Nos encantaría darte la receta definitiva para dejar atrás la ansiedad, pero es un problema tan complejo que no podemos decir que exista una única solución. Sin embargo, la mayoría de los estudios que existen sobre este tema concluyen que lo que comemos puede incidir directamente en nuestros niveles de ansiedad.
“Aunque el trastorno de ansiedad por sí mismo no se vincula con la dieta, sí se asocian a ella tanto su gravedad como su cronicidad. Es decir, con los alimentos no se puede causar ni curar la ansiedad, pero sí mejorar sus síntomas y, en consecuencia, la calidad de vida.”
Antonio Ballester.
Mood food: ¿qué comer para sentirse bien?

Esta teoría se basa en la existencia de determinados alimentos que favorecen la producción en nuestro organismo de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores que se sabe que fomentan el bienestar.
Algunos de estos alimentos son el chocolate negro, el aguacate, las nueces, el pescado y las frutas y las verduras. Pero, más allá de consumirlos de manera recurrente, te aconsejamos seguir las siguientes pautas que han demostrado incidir de forma positiva en el control de la ansiedad:
- Tomar proteína en el desayuno para mantener a raya los niveles de azúcar en sangre.
- Ingerir suficiente zinc, magnesio y selenio, todos ellos micronutrientes que mejoran sustancialmente los estados de ansiedad.
- Junto a las frutas y las verduras, los cereales se relacionan con la mejora de los síntomas de este trastorno, así que en la medida de lo posible come avena, quinoa y pan integral, por ejemplo.
- Los hidratos de carbono complejos incrementan los niveles de serotonina de nuestro cerebro.
- Evita el alcohol y la cafeína, pues aunque en un principio sus efectos pueden parecerte positivos, a largo plazo solo traen malas consecuencias. Por esta razón, el alcohol debería evitarse por completo y la cafeína que ingieres no debería superar los 100 miligramos al día.
- Reduce el consumo de sal, ya que minimiza la disponibilidad de potasio en el organismo y este es muy importante para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Asimismo, más de un gramo de sal al día podría hacer subir nuestra presión arterial, poniendo a prueba al corazón.
- Evita los ultraprocesados, dado que contienen aditivos químicos cuyos efectos a largo plazo no están claros. Aparte de eso, la bollería industrial y la comida rápida son más difíciles de digerir que la comida saludable.
- Vigila tu sensibilidad a ciertos alimentos, que, de existir, podría estar afectando a tu estado de ánimo de manera directa.
Ansiedad y alimentación: una relación bidireccional
Así como la alimentación incide en el estado emocional, padecer ansiedad también puede provocar que comamos peor. Está comprobado que, al sentir ansiedad, tendemos a comer más dulces y alimentos grasos, lo que a su vez contribuye a empeorar el estado emocional en el que nos encontramos.
En definitiva, desde Distribuciones Ballester te animamos a hacer un esfuerzo por cuidar tu alimentación, especialmente si padeces ansiedad. Adicionalmente, otros buenos hábitos como la meditación, la práctica de ejercicio físico regular o incluso acudir a terapia si es necesario también son de utilidad.