La tiroides es un órgano clave, ya que cumple muchas funciones corporales. Las hormonas que produce son las responsables de que el resto de nuestros órganos funcionen correctamente. Además, es fundamental para controlar el consumo de energía y la frecuencia cardíaca, entre otras cuestiones.
Como puedes imaginar, no es extraño que cada vez más personas preocupadas por su salud se pregunten cómo cuidar su tiroides. Pues bien, la respuesta está en los disruptores endocrinos.
Se trata de unas sustancias químicas muy presentes en nuestro entorno (los encontramos en el ambiente, en el agua, en los alimentos y en otros productos de uso más o menos frecuente) que tienen una gran capacidad para afectar negativamente a nuestra tiroides y, en consecuencia, a nuestro estado de salud en general.
¿Por qué los disruptores endocrinos son tan perjudiciales para el organismo?

Es sencillo de explicar: en cuanto entran en contacto con nuestro cuerpo (a mayor cantidad y tiempo de exposición, más riesgo) bloquean las funciones de las hormonas y provocan que estas y las células no se comuniquen adecuadamente, lo que tiene consecuencias nefastas para un montón de funciones clave del organismo.
Aquí tienes algunos ejemplos de las enfermedades que promueven:
- Distintos tipos de cáncer.
- Obesidad
- Diabetes.
- Infertilidad.
- Asma.
- Problemas cardíacos.
- Problemas de neurodesarrollo.
Los disruptores endocrinos que deberías evitar (o al menos intentarlo)

¿Sabías que hay aproximadamente 80.000 sustancias que potencialmente pueden convertirse en disruptores endocrinos? Absolutamente, todos estamos expuestos a muchos de ellos, pero está en nuestra mano reducir o limitar en la medida de lo posible esa exposición para preservar nuestra salud hormonal.
Estos son los disruptores endocrinos más perjudiciales:
- Materiales plásticos como el BPA o los ftalatos: se encuentran en muchísimos envases de uso diario, sobre todo en algunos productos cosméticos (desodorantes, cremas, maquillajes, perfumes…). Por eso es importante intentar comprar solo cosmética ecológica.
- PFAS: más conocido como teflón, es un material que se emplea para dotar de antiadherencia a ollas y sartenes.
- Metales pesados: por ejemplo, encontramos mercurio en peces grandes y arsénico en el arroz.
- Pesticidas: muchas veces están presentes en los alimentos, a menos que te decantes por consumir productos ecológicos.
Consejos para disminuir tu exposición y la de tu familia a estos disruptores endocrinos
- No uses plásticos o utensilios que estén dañados
- No reutilices productos de plástico, mejor usa menaje de vidrio o cerámica.
- Lava muy bien las frutas y verduras, preferiblemente con agua con bicarbonato y vinagre.
- Utiliza solo sartenes y ollas libres de PFAS.
- Ventila y limpia el polvo de tu hogar con regularidad.
- Usa ambientadores naturales, como los aceites esenciales, y descarta los químicos.
- En cosmética, elige solo productos que estén libres de parabenos, triclosán, ftalatos u otros disruptores de sobra conocidos en la industria.
Desgraciadamente, no existe una regulación que limite la presencia de estas sustancias tan nocivas en los artículos que se comercializan, por eso la responsabilidad es totalmente individual. Pero hay algo que puedes hacer para prevenir el daño que provocan los disruptores endocrinos, y es confiar únicamente en marcas que garanticen la ausencia de estas sustancias químicas, como es el caso de Distribuciones Ballester.